50 países piden a la ONU la liberación de presos políticos en Nicaragua

50 países piden a la ONU la liberación de presos políticos en Nicaragua

Unos cincuenta países exigieron este martes la liberación inmediata de todos los presos políticos en Nicaragua, en un comunicado conjunto en el marco de la 48ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU).

Si bien la declaración fue realizada por el representante de Ecuador, está suscrita por Estados Unidos, Francia, Alemania, Noruega, Finlandia, España, Suiza, Perú, Colombia, Brasil y otros que afirman haber recibido denuncias de detenciones arbitrarias e intimidaciones contra opositores, políticos, periodistas y defensores de derechos humanos.

«Los hechos de los últimos meses ponen en duda la legitimidad y harían muy difícil evaluar las próximas elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua como libres, justas y transparentes», advierten en el documento publicado en la cuenta de Twitter de la misión de United. Estados en Ginebra.

La declaración se produce un día después de que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, presentara un informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en el que documentaba la detención arbitraria de 36 líderes de la oposición de Naciones Unidas entre el 28 de mayo y el 6 de septiembre. Finalmente, quienes permanecieron en secreto hasta el 31 de agosto, comienzan a autorizarse las visitas.

«La gran mayoría de estas personas han estado privadas de libertad por hasta 90 días, incomunicadas y algunas en régimen de aislamiento», dijo Bachelet.

En pleine harmonie avec l’exigence de respect des droits universels, les 50 pays ont remercié Bachelet pour son rapport et exprimé leur inquiétude, car le nombre de détenus ne cesse d’augmenter, malgré les appels de la communauté internationale à faire cesser les violations derechos humanos.

«Una vez más, instamos al gobierno de Nicaragua a liberar de inmediato a todos los detenidos políticos, a abstenerse de represalias y actos de intimidación», afirman.

Otro aspecto que les preocupa son las leyes represivas, promulgadas el año pasado por la Asamblea Nacional controlada por el régimen de Ortega, que atentan contra la participación política, la libertad de prensa, la libertad de expresión, la libertad de reunión pacífica y asociación, la separación de poderes y la sistema democrático en su conjunto.

Los signatarios también instaron al gobierno de Nicaragua a reanudar el diálogo con la comunidad internacional, restablecer la democracia y exigir que los responsables de las violaciones de derechos humanos cometidas desde abril de 2018 rindan cuentas.

Según informes internacionales, en protestas masivas de opositores que exigían la renuncia del presidente Daniel Ortega, la represión resultó en 328 asesinatos, 2.000 personas resultaron heridas y más de 100.000 nicaragüenses se exiliaron para proteger su seguridad.

Ortega ignora a la comunidad internacional

Sin embargo, Ortega insiste en que fue objeto de un intento de golpe de Estado, mientras defendía procesos legales contra los opositores mencionados en el memorando de 50 países, argumentando que los imputados eran instrumentos del «imperialismo» para derrocar a su gobierno.

Hasta el momento, el gobierno de Ortega no ha reaccionado a la declaración de los 50 países, pero en este momento político – dos meses antes de las elecciones presidenciales – sostiene que está sujeto al intervencionismo de las grandes potencias y ha ejercido el principio de autodeterminación. de pueblos, acercándose a Rusia para no retomar el camino del respeto a los derechos humanos.

En su discurso ante el Consejo de Derechos Humanos del 14 de septiembre, cuando Bachelet hizo su informe, la representante de Nicaragua dijo que se presentaban como descendientes de una historia de lucha por la soberanía y la independencia y leyó la misma posición expresada por el país el 22 de junio. . , 2021. “Tenemos derecho a vivir en paz. Tenemos derecho al respeto. Tenemos derecho a la paz que hemos construido con tanto esfuerzo, en medio de siglos de agresión, injerencia e intervención de los Estados Unidos de América y las potencias europeas cómplices ”, agregó, repite.

Ortega guarda silencio sobre violaciones de derechos humanos

Durante la ceremonia oficial del Bicentenario de la Independencia de Nicaragua este miércoles 15 de septiembre, el presidente Ortega guardó silencio sobre los presos políticos, la represión y la manipulación de las instituciones a su conveniencia, y no hizo referencia al pronunciamiento de los 50 países. .

En su discurso, Ortega dividió a los nicaragüenses, a lo largo de su historia, entre patriotas como el cacique Diriangén, y vendedores de casas e invasores, con quienes exigió respeto de las naciones del mundo por las decisiones de Nicaragua, al mismo tiempo que alcanza en busca de ayuda.

“Queremos buenas relaciones con todos los países del mundo, lo único que pedimos es que nos respeten. No estamos bromeando con aspectos particulares, decisiones que toma cada país; que sigan aportando porque es una forma de luchar contra la pobreza, de desarrollar un pueblo, un país ”, declaró en su discurso que duró una hora y seis minutos.

Señaló que a pesar de las brechas que tienen en el mundo, los organismos financieros multilaterales han reconocido lo que él llama el uso eficiente de los recursos en la construcción de escuelas y hospitales, y han defendido una vez más su política de manejo de pandemias, con foco en la economía.

Sin embargo, desde el primer caso reportado de covid-19 en el país desde 2020, la política de Ortega ha estado marcada por el secretismo, encubrimiento de casos y apelación a aglomeraciones masivas a pesar de las recomendaciones médicas de distanciamiento social.

«La pandemia no puede frenar el espíritu de lucha de un pueblo, cumplir con la normativa, hacer un esfuerzo para que nos den vacunas», intentó aclarar.

Durante el acto realizado en la Plaza de la Revolución, el caudillo estuvo acompañado de su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, el presidente de la Asamblea Nacional Gustavo Porras, la jefa del poder electoral Brenda Rocha, la jefa de policía y comando del ejército. .

En su propia interpretación de la historia nicaragüense, Ortega defendió la tesis de la soberanía, que blande ante cualquier exigencia de la comunidad internacional para detener las violaciones de derechos humanos documentadas por organismos internacionales, y que él no acepta.

Al finalizar el acto, el vicepresidente Murillo apoyó el discurso presidencial y habló sobre las formas de unidad para construir un futuro, destacó la historia de los países centroamericanos en su lucha por la independencia y también declaró, en tono histriónico, que «al darse cuenta de la el pueblo se cumple ante Dios ”, para decir que estos son los pasos que dan como gobierno.

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