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Cuando abogamos bien, hay alternativas – Prensa Libre

«Ser abogado es fácil, lo difícil es ser justo». Victor Hugo

El ser humano siempre depende de alguien que pueda defenderlo, y no necesariamente para lograr lo que le interesa, sino porque en nuestras interrelaciones siempre hay una contraparte que no tiene forma de hacerse entender y además comprender que el defensor comprende a ambas partes y puede. arbitrar, hasta el punto de llevarlos a un buen entendimiento.

Por eso, desde un buen amigo hasta un profesional del derecho, pueden entender la gran tarea que se cumple cuando litigan en tiempos difíciles, y en general, quien suplica es porque se les ha pedido o se les ha pedido. para que hagan la tarea. mediación y búsqueda de la mejor alternativa que beneficie a ambas partes.

Sin duda, las reglas y leyes son inflexibles y con posiciones radicales, pero el que es un buen abogado sabrá interpretarlas con su pericia y con ella defender la causa más justa y correcta, para que la justicia esté ante todo. alto y digno. la ley, para que las partes tengan la predisposición a buscar vías correctivas para poder enmendar el pasado y mejorar el futuro de la vida de cada uno de ellos.

Por la misma razón, los defensores de ninguna manera deben esperar gratificar o complacer a su cliente, sino ayudarlos a comprender lo que la ley establece y regula, para que, de la manera más justa, puedan ser reorientados en la vida y si ha existido. dañado, repararlo, y así poder vivir en paz, una vez subsanado el daño por el cual tuvo que intervenir el abogado.

Sin duda, quienes se dedican a la abogacía tienen una profunda convicción por la vocación que manifiestan y, además, una marcada sensibilidad para ayudar a los demás a reorientar su vida y la de sus allegados.

Por ello, los profesionales que cuentan con más tiempo y experiencia en el ejercicio de la profesión muestran mucha más pericia en saber cuál es la ruta más adecuada en cada caso particular.

En estos tiempos, donde todo el mundo cree de alguna manera que tiene razón, las cosas que parecen insignificantes se vuelven muy problemáticas, por lo que tenemos que recurrir a la ley.

Además, sin duda, nadie quiere estar del lado perdedor, por eso necesitamos profesionales con la mayor capacidad para saber persuadir a las partes, además de conocer bien la ley en cada detalle, para tener éxito en su día a día. trabaja.

Qué bueno sería buscar los servicios de un abogado con la mentalidad de estar bien ayudado, pero también con la máxima disposición para aprender a corregir la forma de vida, para que, en la medida de lo posible, no tenga que hacerlo nunca. caminar por el mismo camino que ha recorrido, pero superarlo favorablemente.

Es sorprendente la frecuencia con la que las personas con experiencia son excelentes asesores y saben guiarte para liberarte de situaciones que no solo serán comprometedoras, sino también posibles errores que son difíciles de corregir.

En esta vida, cuando tienes un círculo de conexiones para todas las cosas en las que estás involucrado, es aconsejable que puedas incluir un abogado que sepa esto, primero guiándote y luego ayudándote cuando tengas un problema relacionado con la legalidad.


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