El primer preso político de Ortega recibe 10 años de prisión

El primer preso político de Ortega recibe 10 años de prisión

Quiero destacar el caso de Marvin Vargas, quien recientemente cumplió diez años de injusto encarcelamiento. Es sin duda el primer preso político de la dictadura. El caso sirve de advertencia; Todos debemos ser conscientes de que las crueldades y arbitrariedades a las que fue sometido Marvin proporcionaron un modelo para la actual criminalización de Ortega de sus adversarios.

El tormento del destino de Marvin se cierne sobre todos los presos políticos, los que ya han sido condenados y los que pronto serán juzgados. A continuación describo parte de su historia. Asegurar que esto no vuelva a suceder es un desafío que todos los nicaragüenses deben enfrentar.

Marvin Vargas nació el 30 de mayo de 1970. Fue presidente de la Asociación de Cachorros de Sandino. [Asociacion Cachorros de Sandino], que reunió a jóvenes que habían completado su Servicio Militar Patriótico (SMP) durante la [wartime years of the] ochenta. En 2011, Marvin encabezó una protesta en la que participaron miles de estos «Cachorros «, quienes se reunieron frente a la Asamblea Nacional de Nicaragua para pedir financiamiento para un programa que los ayude a resolver sus urgentes necesidades.

Desde 2007, cuando Ortega regresó a la presidencia, ha centrado sus esfuerzos en aplastar a cualquier movimiento social, organización o partido político que realmente se le oponga. Con esto en mente, puso fin de inmediato al movimiento formado por los trabajadores bananeros afectados por la toxina agrícola. Nemagón. En 2011, despojé al Movimiento Renovador Sandinista (MRS) de su personalidad jurídica.

Sin embargo, la detención de Marvin Vargas en 2011 marcó el comienzo del nuevo método del gobierno: criminalizar a los líderes del movimiento para desmantelar a todos los grupos que se oponían a su gobierno.

En enero de 2011, las protestas del grupo de excombatientes del SMP comenzaron frente a la Asamblea. En esta ocasión, Marvin Vargas dijo a los medios: “Los cinco mil miembros activos de la organización y los 150.000 Cachorros desmovilizados están cansados ​​del abandono que han sufrido por parte del gobierno. (…) Recuerda que somos hijos de la revolución y que salimos a defenderla en la misma roca donde se escondía el tigre. «

En marzo del mismo año, Vargas encabezó una ocupación de la Catedral Metropolitana de Managua para resaltar los reclamos del grupo. Los funcionarios del gobierno asumieron una serie de compromisos, a los que asistieron 22 representantes del grupo “Cubs”. Sin embargo, cuando estos compromisos no se cumplieron, el grupo lanzó nuevas acciones de protesta.

Unos días después, arrestaron a Marvin y registraron su casa sin una orden judicial. Se han eliminado todos los archivos digitales y en papel de la organización. Su madre llevó su caso al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh). Durante meses, las autoridades se negaron a divulgar información sobre él. En septiembre del mismo año, un juez ordenó su presentación ante el tribunal; Luego, otro juez ordenó su puesta en libertad, orden que fue apoyada por el juez Tomás Cortez del Juzgado de lo Penal del Octavo Distrito. Estas órdenes nunca fueron obedecidas.

En octubre de 2011, Marvin se declaró en huelga de hambre, exigiendo que se respetara el orden de su libertad. Poco después, la fiscalía produjo mágicamente un nuevo cargo de fraude agravado de tres mil dólares. Marvin nunca había conocido a las supuestas víctimas.

En febrero de 2012, Marvin compareció ante un juez para denunciar las torturas, los malos tratos y las amenazas de muerte a las que fue sometido. Pidió permiso para quitarse la camisa y mostrar las pruebas, pero su solicitud fue denegada. Luego fue sentenciado a cinco años y seis meses de prisión. Durante la sentencia, su madre, Juana Petrona Herrera, quien había encabezado las denuncias del caso ante organizaciones de derechos humanos, falleció sin poder ver a su hijo.

Para 2015, con parte de su sentencia cumplida, Marvin había calificado para solicitar la libertad condicional. Una vez más, el juez ordenó su puesta en libertad; una vez más, la orden judicial fue ignorada.

El 7 de noviembre de 2016, Marvin Vargas cumplió toda su condena. Recibí la orden de liberación de la jueza de prisión Roxana Zapata, pero una vez más la prisión lo ignoró. Continuaron detenido en prisión, sin ninguna justificación legal. Su esposa denunció que se han incrementado las medidas represivas en su contra.

El 30 de abril de 2017, casi seis meses después de su fecha de liberación legal, permaneció encarcelado ilegalmente. Luego, Marvin Vargas fue enviado de regreso a la corte para una audiencia acelerada por cargos de tráfico interno de drogas. No se le permitió tener su propio abogado y los testigos fueron los guardias de la prisión. Se emitió otro veredicto de culpabilidad. Esta vez fue condenado a doce años de prisión.

Las visitas familiares de Marvin se han suspendido durante dos años a partir de la fecha de esta segunda condena. Los intentos de formar un comité por su libertad fueron bloqueados por amenazas y chantajes de los paramilitares, dirigidos contra sus familiares. Durante períodos prolongados, hasta un año a la vez, Marvin estuvo recluido en celdas de máxima seguridad completamente cerradas, privado de luz solar y en completo aislamiento.

Su caso ilustra la brutalidad de la dictadura. No solo pasó años en detención arbitraria, también fue sometido a tortura física y psicológica. Destaca el odio de Ortega hacia todos aquellos de origen sandinista que posteriormente denunciaron al gobierno o lideraron movimientos sociales opuestos al régimen. Juzgado por delitos comunes, Marvin no recibió la defensa adecuada ni el debido proceso. Todas sus garantías constitucionales fueron violadas, incluso cuatro veces ignorando totalmente las órdenes expresas de los jueces para su liberación.

Asimismo, los encarcelados injustamente en la ola de detenciones que comenzó en junio han pasado por un régimen penitenciario especial de aislamiento y tortura psicológica, privándolos de los derechos básicos de todos los presos. La mayoría ha sido acusada anteriormente de terrorismo, conspiración para socavar la soberanía nacional o lavado de dinero. Todas las tarifas ridículas. Pero, a la luz de todo lo explicado anteriormente, está claro que las condiciones que soportó Marvin amenazan a todos los presos políticos, más aún ahora, cuando todo está subordinado a las decisiones unilaterales de la pareja gobernante.

La liberación de todos los presos políticos, comenzando por Marvin, es la principal bandera y demanda que debe unir a todos los nicaragüenses. Lograr este objetivo requiere sobre todo una acción contundente de las plataformas nacionales y de las mayorías oprimidas, que deben organizarse para reclamar sus derechos. También se necesitan acciones por parte de la comunidad empresarial, que ha permanecido en silencio, y la jerarquía católica, incluido el Vaticano, que tampoco se ha pronunciado.

Al mismo tiempo, se necesita una acción concertada de la comunidad internacional para bloquear el flujo de dinero de las organizaciones financieras multilaterales, que continúan proporcionando recursos al aparato represivo del régimen. Finalmente, segmentos de la izquierda tradicional deben despertar, porque su silencio cómplice solo favorece los intereses de la pareja dictatorial.

Este artículo fue publicado originalmente en español en Confidencial y traducido por Havana Times.

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