El mayor desastre lo provoca la ignorancia - Prensa Libre

El realismo mágico de Antony Blinken – Prensa Libre

Cui bono? Es una frase latina que significa ¿quién se beneficia? Se trata de una cuestión de rigor en la investigación de un acto delictivo, ya que puede ayudar a identificar el motivo y los actores detrás de la acción que se investiga. La pregunta es relevante para la declaración de Antony Blinken, Secretario de Estado de los Estados Unidos, sobre Consuelo Porras, Fiscal General de Guatemala. Supongo que la declaración de la secretaria Blinken tiene un propósito, pero no puedo encontrar ninguna conexión entre lo que dice y la intención que expresa. No estoy defendiendo ni atacando a Consuelo Porras, me pregunto si la declaración de Blinken cumple el propósito que ella propone. Al afirmar que A se hace porque conduce a B, es legítimo preguntarse si A es causal a B. La jerga burocrática y política se inclina particularmente a atribuir resultados o efectos a sus planes y acciones, sin ninguna relación causal entre ellos.

El comunicado de prensa del Departamento de Estado estadounidense del 20 de septiembre propone que «Estados Unidos se compromete a apoyar a los pueblos del norte de Centroamérica fortaleciendo la democracia, el estado de derecho y la rendición de cuentas, de los cuales son claves para un futuro mejor». (traducción propia). Es una noble aspiración. Continúa: «Para avanzar en esta prioridad, hoy estamos agregando siete autores a la lista de actores corruptos y antidemocráticos de Estados Unidos … estas designaciones responden a acciones recientes que socavan la democracia y obstaculizan las investigaciones de corrupción. Este es un proceso administrativo, una lista que el secretario Blinken envía al Congreso de los Estados Unidos, detallando «ataques a la democracia y medidas anticorrupción». Es una acusación que no requiere pruebas, pruebas ni testigos, no hay derecho de defensa y no se escucha al imputado; es decir, no hay un debido proceso.

El referido comunicado afirma que el Fiscal General de Guatemala ha obstaculizado las investigaciones de actos de corrupción, que su «modelo de obstrucción» incluye «ignorar casos de motivación política» y despedir a Juan Francisco Sandoval. Evidentemente, el Departamento de Estado escucha las acusaciones cantadas por Sandoval, su «testigo protegido», sin indicar si escuchó al imputado.

En su párrafo final, la declaración propone que Estados Unidos «seguirá utilizando las herramientas a su alcance para promover la rendición de cuentas por los ataques a las aspiraciones democráticas de los pueblos de Centroamérica» ​​y en otra muestra de realismo mágico, sugiere. que se trata de «abordar las causas profundas de la migración irregular». Sin sequitur.

Cabe preguntarse si los intereses del Departamento de Estado y sus funcionarios están alineados con los intereses de Guatemala, o incluso si los entienden. ¿Con qué propósito el Departamento de Estado puso a Consuelo Porras en la Lista de Engel? Ciertamente, no está logrando sus objetivos declarados y no detendrá a ningún migrante irregular. Al contrario, es una intervención política estrictamente desestabilizadora que socava la institucionalidad, alimenta al hormiguero sin proponer propuestas concretas o una visión del resultado. Debe asumirse que nadie pensó nunca que Sandoval y sus asociados tuvieran sus propios intereses y agenda. Cui bono?

Quizás existan motivos por los que Consuelo Porras deba dimitir o que deba ser destituida de su cargo; la agenda del Departamento de Estado y sus funcionarios no es uno de ellos. ¿Debería renunciar porque Antony Blinken dice que es corrupta? No creo que sea antidemocrático.


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