El mayor desastre lo provoca la ignorancia - Prensa Libre

Montañas y calles pobres, dinero y un anciano – Prensa Libre

Ya en la cima de la gran montaña, se vuelve algo irrelevante. Más bien, es el precipicio, que está a sólo un brazo de distancia, el que sigue mirando. Guatemala, tan variada en los valles y las montañas. Pero Los Cuchumatanes lo supera todo. Es otro nivel. ¿Qué importa calcular la profundidad de estos barrancos? Caer sería sinónimo de desgracia instantánea. Cruz en la memoria, son constantes a lo largo del camino. Son pocos los que están solos. Y es que si el vehículo se cae, absolutamente nadie podría sobrevivir. De ahí los altares de hormigón en la orilla. Por eso las cruces. Tres. Quince. Veinte a la vez. Imagínese uno que fuera un minibús o un camión, a toda velocidad, grande y colorido; como el que pasa al mismo tiempo. ¡Qué miedo da este camino estrecho! Y qué estrecho era el lugar donde nos quedamos, entre el cadáver de colores y el gran vacío, sin ninguna protección. Viajar al norte de Huehueteco es siempre una misión, en busca de un lugar escondido.

Estamos en la autopista 9N. Este comienza en Xelajú, y su ruta sur, mucho más desarrollada, lo conecta con su siguiente, Huehuetenango. Pero es la parte norte, la que comienza en el mirador Juan Diéguez Olaverri, que es muy difícil de creer. No es solo el primitivo de un camino que se adapta mejor a las bestias de carga. Es el pensamiento que esta bofetada contemporánea es lo único que nos comunica con nueve municipios. El noveno, que alberga a un tercio de la población del tercer departamento más poblado del país. Todos Santos Cuchumatán quien, entre ellos, es el único predominantemente mam; y los 8 municipios de las naciones Q’anjob’ales. Esta vez no hemos llegado al final, Barillas, ni al cruce con la Franja Transversal del Norte. Hacemos un desvío por San Sebastián Coatán, pasando por otras 5 oficinas municipales. Si tuviera que calcular el 60% son hoyos, rocas y tierra, genial para enduro. 30%, residuos de asfalto. Y un 10% de pavimento, digamos decente.

Pero esta región debe redefinirse económicamente. La negligencia conocida ya conduce a algo más que a la pobreza. Cada año el paisaje cambia y los palacios construidos con remesas conquistan el horizonte. Signos fuertes. Ya no son solo las naciones Q’anjob’al. También son la patria del migrante. ¿Qué pasará si el North Depot deja de llegar? Quién sabe. Pero este no es el caso hoy. Las tiendas, llenas de productos. Los mercados están ocupados. No encontramos ningún roaming. Extraña escasez de los que están arruinados por el alcohol. Gente ocupada. La próxima encuesta sobre remesas de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se realizará hasta el próximo año. Pero si usamos el último (de 2016) y el informe de remesas del banco central, calcularíamos que el 9% de los $ 15 mil millones que se proyectan para 2021, van a este departamento. Más de Q10 mil millones. Un rico pulmón artificial que llama la atención.

Parece Daniel, el camarero que nos sirvió la cena en el hotel Soloma. Camarero de profesión, durante la pandemia, perdió su trabajo en el Grand Hotel en Roosevelt Causeway. Con barriga verde de nacimiento, no buscó trabajo en La Antigua. Por otro lado, se entera de que aquí, escondido en Los Cuchumatanes, el negocio está explotando. Una élite local invade el lugar a diario. De ahí la ampliación del hotel, que construye otro edificio de 5 plantas. Es una especie de migración interna, llegando a Huehuetenango. Se siente atraído por una economía impulsada por la migración internacional. Daniel vio la oportunidad. Industria también, con más canales de distribución. Quien no lo ve es el Estado ausente. Las montañas todavía tienen malas calles. Pero las ciudades de la remisión están sacando al anciano despedido. ¿De qué más se deriva esta economía artificial? ¿Quizás, de alguna manera, el resto del país?


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