El mayor desastre lo provoca la ignorancia - Prensa Libre

Tolerancia en la vida pública – Prensa Libre

En una sociedad abierta, es decir, en la que sus miembros gozan de libertad bajo la ley, existen ciertos ingredientes esenciales. Uno de ellos, me parece, es que ninguna creencia, ninguna fe, ninguna ideología es oficial. En una sociedad abierta, todo ser humano abraza ciertas creencias y tiene ciertas opiniones debido a una multiplicidad de factores que finalmente terminan con un «sí».

Una de las imágenes de este tipo de fenómenos que se ha registrado para la historia es la que ofreció Voltaire desde la Bolsa de Valores de Londres. Estamos hablando del siglo XVIII. En este cuadro, contrasta cómo, dentro de esta institución -más respetable que muchos tribunales, señala- judíos, musulmanes y cristianos hacen negocios entre sí y honran su palabra y se consideran honorables por eso sea cual sea su fe. La gente de todas las naciones tiene la confianza de que sus homólogos mantendrán su palabra y celebrarán asambleas y reuniones pacíficas en las que tomen sus resoluciones.

Otro emblema de la sociedad abierta es la ciudad de Nueva York. Este «crisol donde las culturas se fusionan» pero también donde las culturas «se toleran». Los inmigrantes de todo el mundo, de todos los ámbitos de la vida, de todas las creencias religiosas, etc., viven bajo leyes basadas en ciertos principios sin los cuales todo esto sería imposible.

Y creo que uno de esos principios es el de la tolerancia. Esta capacidad de escuchar diferentes acordes que acompañan a las mismas melodías o, en ocasiones, melodías totalmente diferentes que, sin embargo, pueden ser tocadas por cualquier instrumento. Esta voluntad de valorar en cada ser humano la capacidad de ver el mundo a través de lentes de diferentes colores desde sus propios lentes y, en última instancia, esta humildad de ver sus propias creencias como una visión más de la condición humana.

Cuando entre nosotros – o cualquier otra sociedad – hablamos de “polarización ideológica” (que creo que realmente significa “polarización partidista o sectorial”), lo que realmente queremos decir es esta tolerancia de las personas, ideas, planes o creencias de los demás. estar perdido.

La falta de tolerancia ha llevado repetidamente a la humanidad incluso a la guerra. Lamentablemente, uno de los peores ejemplos es el de las guerras de religión en Europa durante los siglos XVI y XVII, pero, sin ir tan lejos, en nuestro propio país la violencia se debió más de una vez a la intolerancia tanto de ideas religiosas como de posiciones personales frente a -à-vis la política oficial del partido gobernante.

Creo que es comprensible que para muchos, convencidos de que su visión de la economía y las políticas públicas necesarias para lograr el desarrollo es correcta, la necesidad de tolerar el disenso sea un problema. Creo que el libro de Alejandra Colom, Disidencia y disciplina, muestra varios aspectos interesantes de este problema. Y sin embargo, en la historia del desarrollo de los pueblos ha quedado claro, me parece, que la intolerancia empobrece material e intelectualmente.

Creo que el mejor ejemplo es China. Su extraordinario crecimiento no se produjo porque el Partido Comunista lo controlara todo cada vez con mayor rigidez, sino en un período de tiempo relativamente corto, si se mira su larga y fascinante historia, desde que decidió ‘abrir su economía al sector privado. iniciativa, es decir ha decidido tolerar otras formas de hacer las cosas, su gran potencial se ha convertido en una realidad tangible. ¿Es entonces lógico que Guatemala esté avanzando hacia un régimen intolerante de disidentes?


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