El mayor desastre lo provoca la ignorancia - Prensa Libre

Una línea más para el tigre – Prensa Libre

La comunidad empresarial organizada de Guatemala, el Cacif, solo se deja seducir por la toma y destrucción de cualquier iniciativa que pueda poner en peligro su condición de superpotencia. Como todas las camarillas que reclaman la soberanía absoluta sobre sus súbditos, si algo las obstaculiza es la educación y el fortalecimiento del tejido social a través del conocimiento, la investigación y la libre transmisión del conocimiento. Por ello, y debido al éxito alcanzado por la Feria Internacional del Libro en Guatemala en los años transcurridos desde el lanzamiento del proyecto por parte del gremio de editores, decidieron acabar con este peligroso deseo de enseñar a las nuevas generaciones el amor a la literatura y otras formas. de Cultura.

No podría ser de otra manera. Los mecenas de Guatemala, que deciden quién vive y quién no y cumplen sus órdenes a través de sus aliados políticos, no pueden darse el lujo de perder el control de este escenario de actividad intelectual. Reescribieron el viejo y cruel lema de «la letra, con la sangre adentro» para una más conveniente y adaptada al tiempo «la letra, con el poder se elimina» y así, de repente, deciden encerrar las legítimas intelectuales. y aspiraciones culturales de la sociedad que, según ellos, les debe obediencia.

Durante muchos años, he tenido el enorme privilegio de hacer amistad con personas maravillosas mientras vivía en Guatemala. Seres extraordinarios cuya aportación a la cultura sigue dejando un rastro de prestigio, incluso cuando muchos han desaparecido. Filgua siempre ha sido un faro, un bastión de encuentro y transmisión de ideas. Sus aulas siempre han estado abiertas a niños y jóvenes con ganas de conocer. Aún así, con enormes esfuerzos y a pesar de la actitud obtusa del Estado, incapaz de comprender el valor de este foro, logró sobrevivir. Hasta ahora.

La educación y el conocimiento, en una sociedad tan desigual e injusta como la de Guatemala, son tesoros dignos de todo esfuerzo. Es por eso que los líderes del poder económico luchan con especial valentía contra cualquier iniciativa que pueda empoderar a los ciudadanos. Un pueblo educado es un pueblo activo y participativo, lo que representa una amenaza de muerte para los sistemas despóticos del neoliberalismo. El hábito de la lectura es un arma contra la opresión y, por ello, en Guatemala, los esfuerzos por elevar su nivel han sido saboteados, una y otra vez, con la complicidad de quienes se ven favorecidos por la marginación del pueblo.

El acceso al aprendizaje a través de políticas públicas acordes con las necesidades de la población ha sido relegado al último rango en la planificación de la acción política, una administración tras otra. Para comprobarlo, basta con observar el estado miserable de toda la infraestructura educativa y las perversas intenciones de los empresarios, de privatizarlo todo. Así, poco a poco, se suprime el riego de la planta hasta que se acaba secando definitivamente.

Los empresarios reunidos en esta estructura perversa, aliados para impedir el desarrollo de las personas para que estén dispuestas a aceptar trabajos de pobreza, demostraron una vez más que para ejercer el poder no necesitaban aliados con los más infames: políticos corruptos, ejército desacreditado, organizaciones criminales de alcance internacional. Como resultado, inciden en las decisiones emitidas por los organismos estatales, todos a su servicio. Lo que están comprometiendo hoy contra el centro de actividades culturales -Filgua- es solo un ejemplo de la visión miope de este sector privilegiado. Es obvio que no han entendido en qué consiste el desarrollo de los países. Está claro que, desde su punto de vista corto, cuanto más se someta la sociedad a sus manipulaciones, mejor estará el país. Lo que no entienden es que no representan a esta nación así castigada y que, tarde o temprano, terminarán pagando con su carne por haber roto, una tras otra, todas las esperanzas de progreso. El vuelo de la marca Filgua es solo una línea más para el tigre.


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