Una mirada de condena en "Look Back"

Una mirada de condena en «Look Back»

A Edgar Tijerino, por darme una probada de este manjar,
antes de sentarse en su silla para saborearlo.

I

Para quienes han vivido una vida intensa, desde que salieron en la pubertad, la forma de apreciar la sociedad y de ver las cosas adquiere un significado especial. El novelista colombiano Juan Gabriel Vázquez, fue el custodio de la larga trayectoria político-militar de la familia Cabrera Cárdenas, confiando en sus dotes narrativas. Ponen en tus manos una historia con fronteras épicas, según el color del cristal con el que la mires. Su interlocutor fue Sergio, asistido por Agendas de su hermana Marianella. ¿Lo hizo para deshacerse de los demonios del pasado? ¿Qué otra razón podría tener? ¿Su objetivo era levantar el velo y profanar a quienes se consideraban custodios de una moral irreprochable, incapaces de violar las máximas sobre las que pretendían crear un mundo diferente? ¿Cuándo perdieron la brújula y se lanzaron al vacío?

Sergio tiene un origen único, su padre, su hijo y su nieto de anarquistas españoles, se fue apresuradamente con su familia en el exilio, después de haber luchado en las trincheras contra las pretensiones de Francisco Franco de tomar el poder. Su padre, de apenas trece años, es otra víctima de la guerra civil. El vínculo de Sergio con Fausto, su padre, adquiere todo su sentido a la luz de los hechos que moldearon su espíritu, su formación maoísta y la influencia decisiva que tuvo en su futuro como cineasta. La vida errante comienza con la migración forzada a Francia. Barcelona fue el objetivo de los fascistas. El bautismo de su padre llegó antes de lo esperado. No habían coronado su destino, un avión de combate comenzó a disparar con sus ametralladoras. Para cruzar la frontera, compraron el pase con un fajo de boletos.

Las tres partes que componen Mirando hacia atrás, (Alfaguara, 2021), contienen una fuerte dosis de realismo político. Mientras huían de Europa, se encontraron en República Dominicana, el único país que decidió que sus pasaportes fueran endosados ​​en Francia. Se instalaron en Ciudad Trujillo, fundaron una pescadería, corrieron la misma suerte que habían conocido negocios exitosos bajo el régimen del Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo. Pescaderías caribeñas Fue vendida, sus dueños no aceptaron convertirse en socios de la primera familia dominicana. En este momento Fausto se inició como declamador, gusto adquirido por su madre. Cuestiones del destino, Alberto Paz y Mateos, actor que introdujo las teorías de Stanislakvski en su país, llegó en el barco en el que viajaban. Su apuesta supuso un vuelco en la interpretación dramática dominante en España. Un logro magistral.

En Ciudad Trujillo, Fausto inició su formación como actor, marcará su vida para siempre. Decidido a abrirse camino a través de la jungla sociocultural, se encontró en Caracas, donde se ganó una reputación por su voz y talento. En la Sala de Arte Pegaso ofreció un recital asistido por la poesía de Federico García Lorca. En junio de 1945, cruzó la frontera con Colombia y se hizo un nombre como actor. El titular de Extensión Cultural de la Consejería de Educación en Bogotá, Darío Achury Valenzuela, admirador de Schiller y Cervantes, tras dos horas de conversación, mantuvo una promesa al catalán -un recital en el Teatro Colón- de que la subió a las alturas. Esa noche dijo Antonio Machado y terminó con Miguel Hernández, un poeta asesinado por la astucia fascista. Emprendedor y creativo, Fausto ha redefinido el mapa de la actuación y el drama colombianos.

Se reunió y conversó con el líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, habló con admiración de José Asunción Silva y Julio Flórez. Los encuentros con Gaitán fueron una revelación. Se trataba de su conversión. Descubrió ante sus ojos una realidad desconocida. Puso en su radar las masacres de campesinos a pocas horas de la capital. Fausto visitó el Ateneo Republicano Español, desearon la muerte de Franco, hablaron del Partido Comunista y la guerrilla en los llanos orientales. Pedro León Arboleda, lo introdujo en la lectura de Porfirio Barba Jacob y León de Greiff. Le advirtió que estaba perdiendo el tiempo en Bogotá. «Los poetas de Colombia están en Medellín». El tío Felipe, su ídolo, exiliado viviendo en esta ciudad, le regaló un número de la revista para que lo leyera. La semana. Cuestionaron la indiferencia de los colombianos ante las muertes que se han producido en este país cada 24 horas.

Sus reveses y perseverancia saquearon su mente, ganó compromiso político para ayudar a cambiar las reglas del juego en Colombia. Los asesinatos y la exclusión de los campesinos, colocándolos como seres marginales sometidos a todo tipo de hostigamientos, dispararon su sensibilidad. Fausto no podía seguir comportándose como alguien al que poco le importaba el destino de los sectores empobrecidos. Las lecturas alimentaron su conciencia. Un radicalismo absoluto se apoderó de su ser. No iba a emprender los caminos más difíciles si él y su familia no hubieran adquirido primero una formación política y militar adecuada. Su mirada estaba fija en el futuro. Un futuro que pasa por las armas. Las conversaciones con Gaitán, su eliminación por asesinos a sueldo, fueron el detonante. Para respaldar sus verdades, reclutó a toda su familia.

II

Mirar atrás, confirma un viejo axioma literario, el éxito de cualquier historia depende de cómo el narrador conciba y escriba la trama. Nuestro ineludible compatriota, Rubén Darío, afirma en el Prefacio a partir de Canciones de vida y esperanza, (1905), después de haber verificado que «La forma es lo que primero toca a la multitud». Vázquez muestra ingenio en la reconstrucción de historias, talento para traer dignidad a la vida de los demás. Aproveche las declaraciones y manuscritos puestos a su disposición. La primera vez que Vázquez me sedujo fue por la forma en que vinculó el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, hecho que ha dividido en dos la historia sociopolítica colombiana. La forma del restos, (Alfaguara, 2015), novela en la que repasa quién supuestamente estuvo detrás de su asesinato. Rocíe y no crea la versión oficial.

En la parte de atrás del libro ganador IV Premio Mario Vargas Llosa de Novela 2021, hay una declaración laudatoria del chileno Ariel Dorfman, publicada en La reseña del libro de Nueva York: «Vázquez sucedió a García Márquez como el gran profesor de literatura de Colombia». Gran distinción y gran responsabilidad. Convertirse en heredero y continuador de la trayectoria del Nobel colombiano, es tensar el arco, sorprendernos en cada uno de sus conjuntos. En cuanto al estilo, Mirar atrás, filtra en el primer capítulo la luz incandescente del amado hijo de Aracataca. Entonces Vázquez desliza su prosa rápida, firme, llena de frescura. Sabe merecer el reconocimiento obtenido gracias a los numerosos premios obtenidos por su vasta creación. Mirar atrás, se convierte en la confirmación de la madurez narrativa alcanzada.

La historia político-militar de la familia Cabrera-Cárdenas nos obliga a volver a preguntarnos si esto es una novela o una crónica. En el diseño estadounidense, se clasificaría como «No ficción «. El material cobra vida bajo la influencia de la pluma de Vázquez. Un género en el que Gabriel García Márquez ha cosechado en abundancia. Solo su compatriota llamaba las cosas por su nombre: Historia de un náufrago (1955), Crónica de una muerte anunciada, (1981), Noticias de un secuestro, (1996), etc. Incluso sus recuerdos Vivir para contar, (2002), teje su vida de una manera que ha llevado a muchos escritores invitados por Julio Ortega a decir (Gaborio, Relectura de las artes Gabriel García Márquez, 2013), que Gabo en sus memorias había idealizado su vida. Un texto escrito con los ingredientes y la creatividad de la novela.

El hecho de que toda una familia, padres e hijos, decidieran venir a China a mediados de los años sesenta del siglo pasado para alistarse como combatientes fue un paso fundamental en su vida. Fausto convence a Sergio y Marianella de unirse al Ejército Rojo. Involucra a su esposa en esta aventura. Luz Elena proviene de una familia adinerada. A su regreso, forman parte de las columnas guerrilleras del Partido Comunista del pensamiento marxista-leninista Mao Tse Tung. Una corriente reñida con las FARC y el ELN. Los jóvenes han adquirido una rigurosa formación política y militar. Fausto terminó siendo miembro de la junta y enlace con China Popular. Luz Elena se encargó de tareas urbanas clandestinas. El compromiso familiar en Colombia tuvo la misma intensidad que profesaban Fausto y Sergio por la dramaturgia.

Fueron años en los que los jóvenes aspiraban a volver a poner el mundo en pie, sin la intermediación de los sectores dominantes. La fatiga política ha provocado disturbios estudiantiles en varias partes del planeta. El drama del sufrimiento de los trabajadores y campesinos, llamó a la juventud a participar como actores privilegiados. Sergio destaca la agitación militar y el malestar político que sacudió a la República Popular China. Un relato de primera mano de lo que significó la Revolución Cultural para los chinos. Se han plantado en la transformación de los cimientos de su sociedad. El costo fue alto. La dirección china estaba dispuesta a formar los cuadros político-militares necesarios para hacer avanzar la revolución en el tercer mundo. La familia Cabrera-Cárdenas fue una de las muchas familias que llegaron a China con este propósito.

La obra de Vázquez debe leerse desde el presente, razonando a la luz de lo ocurrido a fines de los años sesenta y principios de los setenta en Colombia. Un país roto, dividido en dos, donde todos se creían portadores de la verdad. Una visión esquizofrénica que no admitía matices. Todo era blanco o negro. La decepción llegó cuando los dos jóvenes vieron que en la guerrilla prevalecían dos estándares. Uno para los líderes y otro para las tropas. Se han detenido todos los intentos críticos. Acusan de pequeño burgués a quienes los formulan. El dogma prevaleció. Obediencia ciega. No había lugar para la disensión. Como estaba presente Ester Vilar. En su primera novela, Las matemáticas de Nina Gluckstein (1985), cuestiona las dificultades de la construcción del nuevo hombre, con las fallas que presentan las personas involucradas en esta tarea.

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