El mayor desastre lo provoca la ignorancia - Prensa Libre

La predicación del anticristo

El cristianismo ha mantenido la separación entre política y fe. Dar a César lo que es de César y de Dios lo que es de Dios, el mandato de Jesús, evocado tanto por San Mateo como por San Lucas, impregna la organización de sucesivos imperios, reinos, feudos y repúblicas. En contraste, en otras civilizaciones existen relaciones orgánicas entre gobierno y religión. El poder mundano y la autoridad trascendente, por diferentes razones, entre occidentales y ortodoxos se ven como esferas diferentes. Al unificar estos espacios se provoca una guerra civil insidiosa que genera grandes males.

Basta con el patrimonio histórico cultural, no hay necesidad de interferir más en la vida cívica. Un reproche a los predicadores políticos. Ya tenemos suficientes referencias a la hora de agradecer, o despedirnos con un adiós, o con suerte lanzar la interjección; agregue el dicho de bendiciones o lo que sea. Pero, bueno, excepto cuando un hipócrita menciona a Dios para ocultar agresión, daño o abuso, esas tonterías pueden pasar, porque aspiramos a vivir en paz.

Es indigno cuando un líder político expresa órdenes con citas bíblicas. La nueva presidenta del Legislativo, Shirley Joanna Rivera Zaldaña, se ha convertido en una falsa profeta, recitando la epístola de San Pablo a los romanos, para reclamar sumisión a la autoridad. Tal carta fue escrita en el año 56, cuando Nerón era emperador. San Pablo trató de instar a las comunidades cristianas a no mostrar signos de insubordinación, porque los paganos estaban preparando una represión bastante predecible. Fue inútil. Recordemos la ejecución de San Pedro en el 60. Además, tras el incendio de Roma, en el 64 d.C., a la entrada de la ciudad, cientos de cristianos empalados fueron desenmascarados. Unos años antes, el propio San Pablo había sido decapitado. Para los cristianos ilustrados, la autoridad de Nerón o Hitler no tiene origen divino.

La fuente histórica para probar la matanza y el desmembramiento por parte de las bestias en el circo romano, son los escritos de Tácito. Aunque es solo una fuente, sirve para sustentar la tradición cristiana sobre dicha represión. De este relato, la llamada de San Pablo fue una recomendación para evitar males, nunca para establecer una base doctrinal, donde todo cristiano se ve obligado a una supuesta sumisión a una autoridad o un gobierno. En este sentido, tiene razón el diputado Orlando Blanco Lapola cuando declara que cualquier mención de Dios en materia política solo busca manipular.

Los otros líderes del bloque, pidiendo sentido común y decencia, podrían decirle a la recién elegida presidenta del Congreso que la deje predicar por su casa y su iglesia. Promover discusiones teológicas no sirve a la república, ni a la solución de problemas sociales concretos. Además, ofende a quienes tienen otras creencias o son ateos. La única forma de mantener el respeto en los asuntos religiosos es separarlos de los asuntos públicos. Los defensores de la política secular no están en contra de ninguna iglesia o religión, ni defienden la falta de fe o prácticas espirituales. El laicismo apoya la necesidad del respeto de todos, evitando proclamar dogmas de fe, como terreno de discusión y de intercambio de posiciones cívicas. El sociólogo John Rawls – * 1921 + 2002‒ explicó el acuerdo democrático en una sociedad justa y ordenada, como una superposición de coincidencias, en cuestiones prácticas, sin interferencia de creencias religiosas.

La mujer recién elegida debería moderar. Deja tu justicia propia como carta de presentación, para los círculos donde la aceptan.

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