El mayor desastre lo provoca la ignorancia - Prensa Libre

Una mujer gritó por la independencia – Prensa Libre

Mucha gente habla de la molestia de decir «Feliz Día de la Independencia» porque todavía no nos hemos liberado de los diferentes tipos de yugos. Por mi parte, me gustaría expresarles que tengo muchas razones por las que deberíamos decir “Feliz 15 de septiembre”, o si lo prefieres, “Felices fiestas guatemaltecas”.

Como sabemos, el 15 de septiembre de 1821, los héroes firmaron exitosamente el Acta de Independencia, y han pasado 200 años desde ese hecho histórico. Muchos historiadores coinciden en que nos independizamos de España por los intereses socioeconómicos de una élite urbana española que mantenía privilegios independientes del resto de criollos, métis, ladinos o indígenas.

En la época colonial, la discriminación era muy notoria entre los «criollos», que eran descendientes de europeos nacidos y criados en el continente americano, pero privados de prestigio social, y los «mestizos», que eran gente de antepasados. Europeos y no Los europeos en un sistema de castas colonial español, igualmente discriminados. Por no hablar de los ladinos que también fueron discriminados durante la época colonial. Se diferenciaban de la población hispana que no formaba parte de la élite colonial, peninsular o criolla, pero tampoco formaban parte de la población indígena.

El género femenino también fue parte de la discriminación porque era difícil para las mujeres ser escuchadas. Por ello, cabe mencionar a Doña Dolores Bedoya, una mujer Squintleca de clase media que clamó por la independencia el 15 de septiembre de 1821 ante nuestro vecino país mexicano.

Bedoya, mujer extraordinariamente valiente y esposa del doctor Pedro Molina Mazariegos, fue la primera guatemalteca en aprender a leer y escribir, lo que considero un descubrimiento porque según los historiadores de esa época estaba mal visto por una mujer a quien cuidar para culturalizarse a sí misma. Las mujeres en la época colonial tenían que dedicarse únicamente a su hogar, tejiendo, bordando, cocinando y criando a sus hijos. Por suerte para ella, conoció a un marido que no era sexista e incluso lo empujó a luchar por nuestra independencia. Gracias a un encuentro entre las autoridades coloniales y un consejo de notables ilustrados, acabamos con la dominación española.

Fue el movimiento independentista de Estados Unidos, así como la Revolución Francesa, lo que sirvió de ejemplo para querer acabar con los privilegios de unos pocos y promover una mayor tolerancia y una mayor igualdad para todos. ¿Qué hemos logrado? Quizás todavía no, pero eso no significa que nos quedemos en la crítica y no sigamos luchando por ella.

Conmemorar la fecha del 15 de septiembre no es un delito, ni estamos de acuerdo en que después de 200 años estemos satisfechos con lo logrado, sino honrar a nuestros antepasados ​​que han hecho grandes esfuerzos para liberarse de España.

Todos sabemos lo que salió mal, lo que salió mal, lo que permanece igual y lo que tenemos que aceptar. Pero esa no es la razón por la que no podemos conmemorar una fecha en la que Guatemala tiene un aniversario. Porque si no es así, es como no reconocer a los Próceres que nos arriesgaron, o ignorar la grandeza de los que trabajan duro en cada uno de los 22 departamentos.

Por todo ello, nuestro país merece ser conmemorado cada 15 de septiembre. Porque si dejamos de hacerlo y nos limitamos a criticar, nunca tendremos la energía para luchar por nuestros ideales que siempre queremos alcanzar. Solo así un día lograremos que Guatemala sea un país inclusivo para todos.


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